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miércoles, 3 de mayo de 2017

DÍA 90. Último día en otro mundo.

Hoy todo son malas noticias. Nadie está preparado para esto.
Es día 90.
Llueve.

Paula y yo damos vueltas en la cama sollozando hasta que vienen los amiguis y nos hacen compañía. Salimos a la terraza pero está todo mojado, ¡hoy no podemos ni desayunar felizmente!
Qué tipo de castigo es este...
Encontramos una sombrilla que nos sirve de paraguas y barajamos opciones para el día de hoy. ¿Esperar a ver si deja de llover? ¿Comprar cervezas para todo el día? ¿Nos hacemos tatuajes?
Esperaremos al resto a ver qué opinan.

Mientras tanto me voy con Paula al supermercado​ a comprar alguna cosillas de comer para que prueben los hermanos. Qué majas somos.

Volvemos y muy decididas (ella decidida a acompañarme), cogemos la moto hacia la tienda de tatus pero está cerrado. ¿Será una señal?

Volvemos al hostel, ya están todos despiertos. No está claro el plan de hoy, lo que si es que no apetece mucho ir a la playa a mojarse el culo en la arena.
Vagueamos un poquito y decidimos   volver a la tienda una vez más, ir a comer y hacer un pequeño guateque final de despedida.

Llegamos y nos abre el padre del tatuador que está limpiando y poniendo ofrendas en el pequeño altar. Llama a su hijo que está aún en la cama y mientras nos da charlita. Pide alguna foto y nos enseña bien orgulloso las obras maestras de su hijo.

Llega el momento. Estamos casi todos como una gran familia en ese pequeño cubículo (sólo falta Jorge que se ha quedado practicando ukelele).

Me tatuo y duele mucho, mucho más de lo pensado. ¡Pero merece la pena porque me encanta!
Ahora es más fácil adivinar quién no se ha tatuado a quién sí.

Nos vamos a comer que he sudado mucho y el hambre aprieta. Jorge y Javi no tienen hambre y empiezan con las cervecitas. Boris, Jack y nosotras vamos al Campur-Campur, que se ha vuelto nuestro restaurante de confianza de estos días.

Llegamos al hotel y nos falta tiempo para animarnos, unas cerves, musiquita, bailes, baños en la pisci... A Boris le encanta el reggaeton, ¡es demasiado gracioso!



Entre tanta tontería va pasando la tarde y ya de noche nos vamos a cenar nuestras últimas delicias. Además unos postres maravillosos para poder desayunar mañana algo dulce en un día que será algo amargo. 😂

Una vez terminamos de cenar estamos k.o. Gastamos demasiada energía diariamente y a ciertas horas las pilas se terminan.
Han llegado al hostel nuestros amigos Amrei y Bill, charlamos un poco en las hamacas y nos despedimos. Ha sido guay conocerles y pasar estos ratitos con ellos.



Nos vamos a la cama. Nadie tiene la sensación de que esto se ha acabado. Después de tantos aviones, autobuses, trenes, barcos... que nos han llevado a tantas aventuras y nos han dado tantas experiencias es muy raro pensar que mañana cogemos el avión que nos devuelve a casa.

A pesar de que mis queridos amiguis ya se han puesto romanticones en sus últimos blogs, yo, la vaga de la escritura, soy la responsable del último. Así que algo tendré que hacer y que mejor que entrevistas personales. Aquí están reflejadas las respuestas de cada a uno cuando les pregunto por los sentimientos a día 90 de esta maravillosa experiencia.

Paula:
-¿Pero esto va a quedar registrado? Ha sido una experiencia increíble y hoy tiene que ser el colofón final antes de volver a nuestras rutinarias vidas, que no tienen nada de rutinarias porque no tenemos ni trabajo ni nada. Habrá que buscar un futuro. Aparte de eso, este viajazo ha merecido mucho la pena, hemos conocido a un montón de gente estupenda y visitado lugares que nunca olvidaremos. Ay, 😢.

Javi:
-Mmm, no se, estoy pensando. Va a quedar muy cursi. Me siento agradecido de haberos conocido y haber hecho este viaje. Me quedo con ganas de hacer más.

Jorge:
-No se. Voy a pensar... Titirititi... Pienso que aunque hayamos recorrido muchos kilómetros juntos aún nos quedan muchos más por explorar (Bueno, los kilómetros no se exploran...). Pero sí, ha sido una aventura maravillosa, no solo por lo que hemos visto, si no lo vivido y conocido.

Alba:
-Pero por qué tengo que expresar mis sentimientos, ¡si no me sale! (Lo siento Alba, todos vamos a pasar por esto). Estoy nerviosa, no quiero que acabe. No puedo parar de pensar en qué pasará después.

Ángela:
-Oh vaya, lo malo es que también me toca a mi. Es difícil explicarse. Somos muy afortunados de haber vivido una experiencia así, nos va a acompañar toda la vida. Hemos aprendido y disfrutado mucho. Esto se acaba pero vendrán otras cosas que nos enseñarán más aún lo increíble que es el mundo.


Es curioso, la otra pregunta que les hago a todos y a mi misma, claro, es con qué nos quedamos de todo, sólo una cosa. Todos contestamos lo mismo, con matices y pequeñas diferencias, pero en resumen lo mismo.
Nos quedamos con esta amistad. Que, aunque ya era única en Londres, estos meses de convivencia, diversión, cansancio, decisiones, situaciones difíciles... sólo la han hecho más fuerte.
Desde el momento en que nos bajamos del taxi en medio de la locura del bazar de Nueva Delhi hasta los días de relax sin mover la maleta en Bali no hemos parado de aprender (más de lo que habíamos pensado) y disfrutar juntos.

Antes de empezar mucha gente nos advirtió que sería duro viajar tanto tiempo en grupo. Después viajando conocimos gente que empezó en grupo y terminó sola. Muchos viajeros solitarios se sorprendían al vernos y nos preguntában como lo llevábamos.
Tras tres meses de darnos las buenas noches, los buenos días y acompañarnos hasta al baño, podemos decir que estamos más que felices de habernos encontrado unos a otros y haber tenido esta oportunidad para compartir juntos.


Además, hablando de amigos, lo más bonito de viajar es todas aquellas personas que conoces por el camino. Unas se quedan más que otras pero todas cuentan. Cada aventura y experiencia sirve para aprender, avanzar y disfrutar más.
Hemos conocido grandes amigos que nos llevamos para siempre.


Gracias a todos los que nos habéis seguido, ha sido un placer compartir un poco de nuestra vivencia. Ojalá leernos os haya dado ganas de viajar y ver este mundo que tanto tiene desconocido.

Gracias sobre todo a todos los papás, mamás y herman@s que tuvieron algo de miedo cuando nos íbamos, que pensaron que estábamos locos cuando se enteraron y que luego nos apoyaron en todo. Sabemos que aunque nosotros no queremos que esto se acabe, ellos nos esperan entusiasmados, con los brazos abiertos y esperando para oír tantas cosas que les contaremos.
Pueden estar orgullosos, hemos disfrutado, nos hemos cuidado mutuamente y hemos explorado un mundo diferente. Nosotros estamos más que contentos de saber que podremos contar con ellos siempre (yo preparo el terreno que el mundo es muy grande 😂).


A punto de dejar caer una lagrimilla me despido algo triste pero muy feliz.
Ahora nuestros caminos se separan pero los cinco pertenecemos a una inolvidable etapa de la vida de cada uno.


Nos vamos a echar mucho de menos.

Án ☀️

Día 89: vamos a la playa

Buenos días, última entrada que escribo...parece que no va a ser fácil levantarse dentro de unos días y no tenerles cerca. 

Al final no hemos pasado nuestros últimos días en una villa que tanto había pedido pero bueno este hostal es algo como lo que quería. Ya dijo Angela que tienen habitaciones decentes, una piscina, dos supermercados para comprar desayuno y snacks, unos puestos nocturnos para cenar y estamos a mitad de camino de todas las playas ¿Qué más se puede pedir?

Nos levantamos con la calma, Paula y Angs son las más madrugadoras y al poco nos unimos Jorge y yo. Alba, Jack y Boris van apareciendo con cuentagotas.
Vamos desayunando y miramos a que playa podemos ir. Alba, decidida a hacerse un tatuaje, tiene que estar en la tienda antes de las 5pm así que ya tenemos un plan del día. 
Como siempre, terminamos de prepararnos sobre las 12 y salimos rumbo a una nueva playa. Antes de empezar el camino paramos en un supermercado a comprar agua y sacar algo de dinero. Jack y Alba hablan con una pareja que les dicen que hay policías en la ruta que están parando turistas para sacarle los cuartos. Ya nos habían avisado que suele pasar eso con los turistas así que no nos arriesgamos y decidimos ir a otra playa, la península está llena de ellas así que sin problemas. 
Volvemos al mismo restaurante que comimos ayer, pues la comida esta rebuena y es bastante barato. Con la panza bien llena, tomamos camino hacia Green Bowl beach, una playa con una gran retails de escalones para acceder a ella. El problema no es bajarlos, que un poco si, es subirlos pero con los trekkings que hemos hecho para nosotros ya es pan comido. 
Llegamos demasiado pronto, la marea está muy alta y tenemos que llegar a una cueva donde no llega el agua de las olas. Vamos por turnos y Alba se queda la última, con tan mala suerte que llega una ola enorme y la empapa entera, pobre aunque así no necesita meterse en el agua. 
 
Cuando llegamos nos encontramos con Amrei y ella se emociona mucho ya que nos esperaba más tarde. Su novio Bill está haciendo surf con muy buenas olas. 
Nos aposentamos cerca de ella y de dos mujeres mayores que están de viaje de placer. Rondan los 50 años y una de ellas se mete al agua con Bill para coger algunas olas. 
El resto nos quedamos totirados en la toalla intentando dormir cuando una mamachu llega y nos dice que tengamos cuidado que hay una serpiente.
 
 Boris afirma que es de agua y que no se va a mover hasta q vuelva a subir la marea. Seguimos con nuestra siesta y algunos conseguimos cerrar los ojos un poco. 

Llega la hora de que Alba  vaya a su tienda de tattoos y se marcha con Jack, Paula, Angs, Jorge y Amrei. Boris, Bill y yo nos quedamos con las dosujetes a ver el atardecer. 

Alba solo tenía que ir a darle el visto bueno al diseño pero el artista empieza a prepararlo todo cuando ella le dice que le gusta, así que en media hora ya tiene su tatuaje hecho. 
  

Mientras ellos estaban allí, el resto nos seguimos bañando en la playa. La corriente es tan fuerte que Boris es arrastrado de un lado de la playa al otro en cuestión de segundo. Bill tiene que dar un buen rodeo para poder llegar a la zona from coger la olas y poder surfearlas. Yo me quedo tranquilo en la orilla charlando con las mujeres pues no hay mucho sol y empieza a refrescar. 

De vuelta subimos las escaleras del infierno, con lo frescos que veníamos de la playa ahora estamos sudando pero el camino en moto nos refresca. Antes de llegar al hostal nos encontramos con todos que están en la tienda comprando un snack. 

Bill y Amrei se van a ducharse, cenar y prepararse para volver a nuestro hostal a jugar a las cartas. Nosotros nos quedamos de relax y nos preparamos con la calma. ¡Qué tranquilidad tenemos en el cuerpo! Ya todos listos llegan nuestros amigos y vamos a por la cena para comer todos juntos en el hostal. 
Después de la cena llega la sobremesa que a lo tonto se alarga casi hasta la 1 de la mañana, esta vez no ha habido juego de cartas pero hemos echado una noche agradable. 

Muchas gracias a todos los que nos habéis leído, como dijo Paula hace poco, habéis sido participes de este viaje, os hemos tenido cerca y a la vez tan lejos. Muchas gracias a todas aquellas personas que nos han leído desde España, UK u otros lugares de mundo. 

Una de las cosas que más voy a echar de menos es la posibilidad y la facilidad que hay a la hora de conocer gente nueva, sus culturas, sus formas de ser y sobre todo lo que nos une a todos y cada una de las personas que hemos ido conociendo a lo largo de viaje: las ganas de viajar y conocer más mundos. Nunca se me había pasado por la mente la idea de viajar solo y con este viaje iba sobre seguro porque no lo iba, iba con mi familia. Aquella que formamos en Londres y a traspasado muchas fronteras, muchos momentos y que les llevaré conmigo este donde esté. 

Porque los amigos es la familia que se elige y quién sabe dónde estaremos dentro de 10 años, pero pase lo que pase siempre estaréis conmigo. Gracias por todos los momentos que hemos vivido y por los quedan por vivir. 

Os quiero

Javi 👳🏾

Día 88: otro día más de playa

Buenos días, 
Nos despertamos otra mañana más en Ungasan, volvemos a nuestra terraza a desayunar con la calma como todos los días desde que llegamos a esta "villa".

Durante el desayuno elegimos playa nueva, ha que todas están cerca, vemos la ruta y allá que partimos. Hoy toca Geger Beach. Cogemos nuestras motos y ponemos rumbo a la playa. A 2 min de la playa hacemos una parada para comprar algo de snack y unas cervezas para echar la mañana.

Aparcamos la moto en un descampado pues en la entrada hacia la playa nos querían cobrar parking y nosotros que no estamos como para tirar los dineros decidimos aparcarlas ahí. 
Llegamos a la playa y a todos nos viene la imagen de Benidorm, hoteles en primera línea de playa con sus tumbonas privadas e incluso sus parcelas de playa privada. La playa es tan grande que decidimos andar un poco para evitar tanto turismo. Llegamos a una caseta donde había una familia hindu con un poco de sombra de árboles así que nos aposentamos allí. 

Hoy hace mucho calor, es insufrible, Javi y Jack no pueden moverse de la sombra. El resto está entre sol y sombra. Nos damos un par de baños pero el agua está algo revuelta y nos dan revolcones. Todos tienen el pelo lleno de arena pero sobre todo Jack, que tiene una playa en su cabeza.  
 

Llega la hora de comer y el sol aprieta más y el hambre empieza a surgir en nuestros cuerpos. Recogemos el chiringuito y volvemos a las motos para comer algo. 

En la calle de nuestro hostal vamos buscando un sitio nuevo para comer, Boris que va en el medio del grupo, empieza a gritar el nombre de un sitio que el conocía. Dice que es 3B, así que probamos. Resulta ser una especie de buffet, donde eliges el tipo de arroz y los acompañamientos. La comida está muy rica y es bastante barato. Disfrútamos del almuerzo y nos vamos al hostal a descansar un poco. 

Después de una pequeña siesta, nos tomamos un café y echamos la tarde noche en la piscina. Bill y Amrei nos preguntan por el plan nocturno y deciden unirse. Mientras ellos llegan, nos vamos preparando: una ducha para estar limpios y quitarnos la sal y el cloro. 

Vamos a cenar a nuestro restaurante de confianza y de ahí marchamos a Balangan Beach, hoy toca hacer una hoguera nocturna en la playa. 

Llegamos y Jack, Boris, Bill y Alba se van a buscar leña por la zona. El resto nos quedamos tumbados esperando a que llegasen. Alba fue la alumbradora de la búsqueda porque toda la leña que trajeron no era normal. 
La entrada de la playa tiene unas escaleras así que Bill pide mi ayuda para acercar la carretilla hasta la orilla.

Boris y Jack comienzan a preparar el lugar donde estará nuestra hoguera. Encienden el fuego con la pulsera de superviviente de Jack y nos sentamos todos alrededor de ella, contemplándola y hablando de diversas cosas. 

 

 

Bill y Amrei se marchan un poco antes que nosotros, pues están bastante cansados. Nosotros aguantamos un poco más hasta que la marea empieza a llegar hasta la hoguera y la lluvia quiere abrirse camino. 
La lluvia no llego a descargar nada de agua así que llegamos al Hostel secos. 
Estamos muy cansados así que nos vamos a dormir. 

Buenas noches 

Alba 🦄 
Javi 👳🏾
 

Día 87. Chapuzones lavadora, un guateque y el lobo feroz! Y una pequeña despedida de un señor 🐐

What's up!

Ya llegó el día, mi última entrada del blog! O eso creo...

Da pena pensarlo, pero la vida es dura y bueno... Aunque sea, disfrutaremos al máximo estos últimos días que nos quedan por este otro mundo que hemos estado descubriendo por tantas semanas.

El día 87 lo dedicamos a explorar, un día más, las playas de la península del sur de la isla de Bali.

Aunque queramos dormir más, el despertador automático que tienen nuestras cabezas nos levantan sobre las 8 y a algunos incluso antes. Nos preparamos unos caféses y teses y comemos las sobras de martaraks y pancakes de la cena de ayer.

La echamos larga en la sobremesa del desayuno, Jack ya nos va conociendo las costumbres.

Cuando creemos que estamos listos, avisamos a Boris y le vamos a buscar a la playa donde estuvimos ayer. Parece una playa completamente diferente, la marea está alta y no queda casi orilla, es increíble cómo cambia la naturaleza.



Nos damos unos bañitos lavadoras, las olas que hay son inmensas y hay muchísimas corriente, es un paraíso para los surfistas, no creo que los turistas de Benidorm lo apreciarán tanto.


Todos practicamos un poco de slackline y después de un aperitivo y unas coca colitas nos vamos a comer.
                        


                                                         
Tenemos que coger las motos y las conducimos hasta el restaurante de ayer que nos pilla de camino a la otra playa que queremos visitar hoy.

La playa Jinbaran se hace de esperar, Boris se muda a nuestro hotel por que es más céntrico y claro... Tiene piscina! Así que mientras el mueve bártulos, nosotros aprovechamos la piscina y montamos un guateque!

Pero nos apetece mucho el rollito de la playa, así que cogemos los ukeleles, las cartas y bruum hasta la Jimbaran. Cuando vamos a aparcar las motos, un gorrilla nos dice que tenemos que pagar por sus servicios, así que como buenos ahorradores movemos las motos 10 metros más arriba.

Esta playa mola por que es de arenita y la marea está muy baja, pero hay bastante gente. El aeropuerto está cerca y no nos queda otra que pensar que en unos días estaremos volando desde ahí cuando vemos aterrizar y despegar aviones.

Hacemos un poco la croqueta, nos enarenamos y enseñamos nuestras habilidades de circenses que hemos aprendido estos meses a nuestros amigos los guiris.

Nos marcamos unas cancioncitas con los ukeleles y, cuando ya no hay más luz que aprovechar nos vamos al hostal. Pero antes Javi tiene una bronca con el gorrilla de antes, nos quiere cobrar por aparcar... Pero ni de coña, ya estamos muy resabiados y salimos pitando de allí.

Después de cenar en nuestros puestos de costumbre, pillamos unas Bintang grandes y quedamos con Amrei y Bill, un Australiano y una Austriaca muy majos que se unen a nuestros juegos de cartas.

Pasamos como 3 horas jugando a Pueblo duerme, nos lo pasamos genial descubriendo quien es el lobo y quién el hada.

Y ya es hora de irse a dormir...

Hoy no puedo decir lo de Hasta la próxima, no hay nada que me de mas pena que no poder escribir otro blog y manteneros informados de nuestras andanzas sudesteasiatiquenses.

En realidad lo del blog es más tontería, no me creo que haya volado el tiempo tan rápido, parece mentira que hace tres meses nos bajáramos de aquel taxi Hindu y descubriésemos el callejón donde realmente empezó todo.

Pero si, el tiempo voló y nosotros con el, hemos explorado y descubierto tanto que, ni los sueños más profundos de algunos se acercar
ian a las realidades y aventuras que hemos vivido.

India es una realidad y personas, Mianmar es la espiritualidad de sus rincones, Vietnam son paisajes llenos de colores, Tailandia, la emoción de la aventura, Malasia es un sueño donde vivir e Indonesia es infinito más allá de sus playas.

Todo con una pizca de sal y un puñado de amistad han convertido este viaje en un sueño hecho realidad. Habrá que despertarse algún día, y aunque sea pronto, hemos conseguido que todo fuese perfecto, sin fisuras, todo lo que habíamos imaginado, conseguido.

Hasta siempre,

Jorge 🐐



Día 86: Balangan Beach

Buenos días.
Despertamos en un hotel muy mono con piscina en un pueblecito que no estamos seguros de como se llama. Lo que sabemos es que estamos al sur de Bali, en el centro de una península pequeñita llamada Bukit.
Aún no estamos seguros de si este será el último de los casi 40 hoteles en los que hemos dormido durante los últimos meses, pero anoche, hablando con unos argentinos que se alojan aquí, nos aconsejaron quedarnos aquí hasta el final e ir visitando las distintas playas en vez de coger un hotel en una de ellas, así que puede que sigamos su consejo.
Mientras desayunamos, nos acordamos de que tenemos la henna que compramos en Kuala y nos ponemos a tatuarnos unos a otros. Varias horas, y 18 tatuajes después, decidimos que es momento de ponernos en marcha y, al menos, ir a comer.
De camino a la playa Balagan encontramos un restaurante con buenos precios y buena pinta, y decidimos bajarnos de nuestras motos. Resulta, que además de ser restaurante es un "children centre", y unos niños muy educados vienen a saludarnos estrechándonos la mano y llevándosela a su carita. La comida, aunque se hace esperar, está muy rica; y una vez llenos los estómagos nos vamos a la playa.
El camino en moto es precioso, rodeados de vegetación. Y en unos 10 minutos llegamos a un descampado donde aparcamos y bajamos por una colina hasta la playa.
La marea está baja, y la playa es muy amplia. Las olas son enormes, y se ven un montón de surferos disfrutando de ellas. Damos un paseo y descubrimos una especie de piscina natural, formada al haber bajado la marea así que dejamos nuestras cosas en la orillita, y procedemos a bañarnos. 

Aunque el agua está muy tranquila al ser estancada, hay corrientes muy frías y otras mucho más calientes. Cuando llevamos un ratillo bañándonos, avistamos una cabellera larga y rubia al horizonte y empezamos a gritar: ¡Boris! ¡¡Boris!! Sabíamos que nuestro amigo Neoyorquino estaba por aquí, pero no pensábamos que fuera tan fácil encontrarlos por sorpresa. Rápidamente, Boris se zambuye en el agua y nada hacia nosotros. Pasamos un ratito compartiendo nuestras últimas aventuras mientras vemos atardecer y salimos a la orilla con la intención de volver al hostel. Por el camino, ¡encontramos una slackline! Jack no se lo piensa y sube, y los demás le seguimos, por turnos, intentando aprender. A Boris le encanta, es la primera vez que lo hace y empieza a pensar en comprarse una. Un ratito después, Jorge, Javi y yo decidimos irnos a descansar, mientras Jack, Boris y las chicas siguen practicando un poco más.
Javi coge la moto de Jack, que no tiene luces y así al menos vamos Jorge y yo iluminando su camino. El camino transcurre perfectamente, despacito y con buena letra, hasta que de repente vemos una moto con luces justo detrás de nosotros: ¡han adelantado a Javi! Deceleramos para que nos adelante a nosotros también y nos damos cuenta de que ¡es él!¡ De repente le funcionan las luces! El camino se hace mucho más fácil desde ese momento.
Un rato después, llegamos al hotel y nos vamos a cenar a unos puestitos de cerca: una sopa, unos noodles y un martabak. Todo muy barato y delicioso.
Descansamos un poquito en las tumbonas frente a la piscina y a dormir.
¡Buenas noches!

Paula.🌵

Pd. Este es el último blog que escribo: ¡qué pena! Todo el viaje ha sido una experiencia inolvidable, y a través de esto hemos podido hacer partícipe de cada momento a todos los que nos habéis leído. Hablando con algunas personas de mi familia, me he dado cuenta de que nunca antes habían estado "tan cerca" de mis amigos: muchos de ellos me preguntan cosas en concreto, como si hubieran estado presentes en cada momento, y es que, en cierto modo, así ha sido. Y aunque nunca se hayan llegado a conocer, a través de cada texto han ido descubriendo la personalidad de cada uno de nosotros, se han reído, se han emocionado, y han vivido cada una de nuestras aventuras. Y no creo que eso sólo haya pasado en mi familia. Así que muchas gracias a todos por leernos, por cada uno de vuestros comentarios y por hacer que la idea de hacer un blog haya salido a delante.
También tengo que agradecer a las cuatro personitas que me acompañan. Por hacer cada momento tan increíble, por hacerme reír a carcajadas, por ser como son y haberme hecho ser yo misma. Aunque los sitios visitados hayan sido increíbles, las ciudades impresionantes y la naturaleza maravillosa, nada de esto habría sido lo mismo sin vosotros.  Os quiero muchísimo. 