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martes, 28 de febrero de 2017

Día 27: Último día en Inle Lake

Nos levantamos tranquilos y sin alarma, pero con tiempo suficiente para ponernos algo de ropa y subir a tomar nuestro súper desayuno. El mismo desayuno de estos dos días anteriores de fruta, huevos, tostadas y pancakes, pero esta vez notamos menor cantidad en las porciones. Aún así, un pedazo desayuno que se agradece 🍉🍞☕
Justo al acabar, he recibido un email de mi banco inglés que me decía que estaba en números rojos, cosa que era imposible, y por lo que se, alguien ha duplicado mi tarjeta y la ha usado desde un pueblo a las afueras de Londres. Es imposible, ya que mi tarjeta está en España, pero bueno, entre miles de llamadas durante la mañana y la tarde parece que está solucionado y me devolverán el dinero.

Bajamos a ducharnos, recoger y hacer las maletas, como hacemos tantiiiisimas veces que nos tenemos que mover de ciudad. Una vez listos, nos vamos a buscar un ATM para sacar dinero para así poder pagar los billetes de esta noche del bus 🚃, compramos los billetes y nos vamos derechos al market.

Es un mercado local, con mucho bullicio, donde tienen pequeños puestos con fruta, comida, ropa y abalorios. Damos millones de vueltas y nos perdemos por sus callejuelas, miramos todos los puestos, y empiezan nuestras compras...algún pantalón corto, abalorios, un longyi, y parches. Nos vamos todos con las manitas llenas y bien contentos, sobre todo Javi y Jorge, que casi consiguen que les pagen a ellos por llevarse las cosas de tanto regatear 😂

Ya es la hora de comer y buscamos algún sitio barato. Después de dar un par de vueltas por la calle encontramos un local pequeñito que se llama Naung Inlay. Pedimos sopas de noodles 🍜y arroz con vegetales🍛. Sinceramente, la comida más barata y rica riquísima que hemos comido en Myanmar. Nos gustaría repetir otro día, pero no nos da tiempo.

Acabamos y nos vamos en busca de algo dulce o algo con chocolate🍫. Javi y yo nos compramos un huevo Kinder cada uno, aunque ha sido una decepción porque venia casi vacío, no nos ha dado ni para dos bocaditos, eran diferentes a los españoles. Lo único bueno es que les hemos dado las sorpresas que venían dentro a unos niños de aquí, y la madre se puesto contenta 😊

Al volver al hostal nos hemos hecho un café y hemos subido a la terraza a descansar, cada uno a sus cosas, y muy relajados con música de ukele, bloggs, capítulos de la serie Suits, y descarga de fotos.

Ahora me despido, todavía desde la terraza del hostel. En menos de una hora nos vamos en bus hacia Bagan. Ya os contaremos cómo ha sido nuestro trayecto y nuestra segunda experiencia en bus nocturno.

P.D.: Jorge ha hecho mucho de reír a los locales diciendo "Mingalaba Bangalawi". Debe ser un chiste aquí 😄

Muchos besos a todos!
Albi🦄

Vídeo Chennai

Aqui os dejamos el vídeo de último día en India, esperamos que os guste 😃





👳🏽📷🐐🦄☀️

Día 26: En barquito por Inle Lake.

Amanecemos en nuestros cubículos verdes y vamos a desayunar. Tenemos que salir pronto a negociar el precio de un barco y un barquero, así que en cuanto las chicas estamos listas, salimos a por ello y quedamos en encontrarnos en la calle principal con Javi y Jorge.
Ayer habíamos contratado esta excursión a través de hotel por 20.000Ks, y mientras estábamos cenando, un local nos ofreció exactamente lo mismo por 10.000Ks. Como estamos en modo ahorrador fuimos a hablar con el hotel a ver si nos podían hacer un descuento y nos devolvieron todo el dinero, sin ningún problema en absoluto. Preguntamos al primer hombre que nos ofrece barco por la calle y nos pide 23.000Ks, esto no va a ser tan fácil como habíamos pensado. No encontramos tantos locales con barco como habíamos imaginado, así que empezamos a entrar a "agencias de viaje", pero tampoco conseguimos el precio esperado. Por fin, negociamos con un señor que nos pide 3.000 por persona, y le seguimos hacia el embarcadero. ¡Teníamos que haber venido en esta dirección desde el principio! Aquí los 'you want a boat? I have a boat' se repiten cada varios pasos, pero ya tenemos barquero.
Vemos cómo preparan el barco poniendo una silla, un cojín y un chaleco salvavidas para cada uno y ¡alehop! Desde el río, observo a los locales hacer su vida, hasta las cosas más cotidianas me parecen curiosas: los niños juegan a la orilla, las mujeres lavan la ropa en el río, los hombres cargan sus barcas con mercancía, otros construyen casas sin ningún tipo de protección... Me gusta ver la vida real de la gente, sin turistas alrededor. No sé si me explico.
Según llegamos al lago, nos sorprende encontrar a los pescadores que levantan los pies como hemos visto en las postales. Les estamos haciendo fotos muy contentos, cuando se acercan a pedirnos dinero con un pescado en las manos... Nos choca bastante, pero al fin y al cabo ellos tienen que intentar sacar dinero de donde puedan. Seguimos viendo pescador tras pescador, usando las dos manos para coger las redes, por lo que tienen que remar con el pie. Otros recogen algas del lago, que lo usan como fertilizante. Hay muchísima vida alrededor de estos 200km cuadrados de agua.

La primera parada es en los floating gardens. Nuestro barquero nos cuenta que aquí plantan un tipo de alga, que en una semana crea una especie de suelo en la superficie del lago, donde se cultivan, por ejemplo, tomates, chilly, o pepinos. Cuando pisamos ese suelo, es una sensación muy extraña, como pisar una colchoneta de agua. Damos una vueltecita y unos saltos en esa superficie y volvemos al barco. 

Había leído que los barqueros te llevaban a tiendas donde se llevan comisiones, así que no nos sorprende cuando nos para en una tienda de regalitos. Allí hay una especie de taller, donde están haciendo figuritas de plata, y nos enseñan el proceso: primero rompen la piedra de plata, lo meten en un líquido que convierte los trocitos de piedra en cristales, después lo funden, le dan forma de lingote, lo aplastan y ya lo moldean para hacer la forma deseada. El resultado es plata pura al 98%. 

En otra nos enseñan cómo se hacen los cigarros. Es todo un proceso artesanal, y vemos a unas mujeres confeccionando uno tras otro. Sólo usan ingredientes naturales: arroz, tabaco, hojas de maíz... Y los hacen de varios sabores. Probamos el de plátano, anís y menta; ¡y están riquísimos! Con tabaco así hasta dan ganas de empezar a fumar.
Varias tiendas después, hemos aprendido  cómo confeccionan pañuelos y otras prendas a mano, (nos enseñan cómo sacan el hilo de la planta de loto, que cuesta como 15 veces lo que cuesta la seda), hemos visto a las famosas mujeres de cuello largo (aunque no nos gusta la forma en la que las tienen expuestas, casi como en un zoo), y nos comunicamos en perfecto birmano con los locales (bueno, sabemos decir Hola /mingalaba/, Adiós /tata/, y gracias /yisuva/). Nos está gustando mucho la visita, por que no son sólo tiendas, también aprendemos cosas nuevas.

También visitamos una pagoda (no demasiado bonita, pero con un mercadillo alrededor), y el monasterio de los gatos saltadores (en el que los gatos no saltaban de un lado a otro como esperábamos, pero saltan a la mínima a arañarte si hay 5 personas acariciándole a la vez). Y de vuelta a nuestro pueblecito, mis amiguis se duermen en el barco.
Tenemos el resto de la tarde libre, así que hacemos unos recados por el pueblo y descansamos hasta la hora de cenar, que vamos al mismo mercado de ayer, que nos gustó bastante.
Mañana más, y mejor.

Paula 🌵

lunes, 27 de febrero de 2017

Día 25. Inle Lake y Paula's Bday!

Después de haber dormido poco y mal por las incomodidades y los botes del autobús (las chicas, los chicos a pesar de lo que digan se echaron unas buenas siestas) conseguimos coger postura y dormir la última horita que nos queda.
Lo peor no es despertarnos, lo peor es que te despierte uno de esos hombrecillos de media dentadura que se encuentran por aquí pidiendo el dinerito que hay que pagar para entrar a esta zona del país (puesta por el gobierno para turistas, of course). Pues bien, literalmente saltamos del autobús y algunos buscamos un ATM para conseguir nuestro ticket de entrada a este lugar sin entrada.

Y una vez todo el asunto zanjado y con las mochilas a la espalda nos ponemos a buscar el hostel, con cara de zombis para seguir las costumbres.
Pero noooo, hoy no vale estar cansado, ni llegar al hostel y querer dormir... Por qué? Porque es el cumple de Paula!!😁
Nos merecemos un buen desayuno y empezar el día con buen pie. Un poco de fruta, tostadas, huevos, pancakes... mmm! Y ya tenemos mejor cara.


Aprovechamos a hacer las últimas cuentas de India y las primeras de Myanmar (ajustando al céntimo de rupia para ser justos😂) y organizamos el día de hoy que hay muchas cositas que hacer.

Dejamos todo en la habitación y nos vamos a alquilar unas bicis. Ahora sí que somos "Los cinco".

Bajamos la calle hacia abajo, preguntamos a un buen hombre. Nos hemos confundido. Cambiamos de dirección. Volvemos a preguntar, esta vez a una mujer muy sonriente que nos dice que nos hemos vuelto a confundir. Cambiamos de dirección. Ya lo tenemos más claro y empezamos a entrar en calor.

Ahora también podemos pitar nosotros! No suena mucho pero es divertido. Carretera hacia el río y con un poco de musiquita vemos paisajes y zonas super bonitas. Hacemos alguna paradita para hidratarnos. También entramos a un templo que parece abandonado, no lo está pero se cae a trozos. Tiene su encanto.


Seguimos nuestro caminito en busca del lago perdido y los buenos paisanos nos saludan y sonríen. Yo me quiero llevar uno a casa, uno de esos con gorrito, qué majos son.

Torcemos una calle que nos indica un vecino y llegamos a un canal, uno de los miles y miles que llevan al lago inalcanzable por nosotros mismos. Damos una vueltecita, pensamos cómo seguir nuestra excursión, regateamos un poco, montamos las bicis en una barca, nos montamos nosotros y a cruzar el río.

Vemos arrozales, gente trabajando, muchas barcas, y muchas, muchas casas flotantes solo accesibles por agua que forman pueblos enteros. Guuuuau, beautiful! 😂


Disfrutamos mucho nuestro primer viajecito por agua y sienta bien que salpique un poco que ya hace mucho calor.

Descargamos bicis y seguimos hacia el norte del río. Paramos en unas pagoditas, hacemos fotos a Paula cómo cumpleañera para cumplir su deseos y poco a poco la mañana se va echando encima. El gran desayuno ha quedado muy atrás. Paramos en una especie de spa famoso de la zona (sólo por cotillear y comprar agua), pero es una birria así que ni siquiera nos quedamos con ganas.
Ya como último reto antes de la comida subimos 537282 empinados escalones a una pagoda por ver las vistas. No es lo más precioso del mundo pero al menos hay un perrito muy adorable, pulgoso pero adorable. Aunque a Alba eso no la importa y juega mucho con él.

A comer! Nos metemos en el primer sitio que vemos (yo siempre pienso que ya hemos estado en peores). Pedimos al hombre y éste llama a la mujer embarazada que suponemos que está en la chocita durmiendo para que nos cocine. Todo muy rico! Un bollito bastante seco con unas velas muy monas y Paula sopla por sus 26!🙌

La tripa llena de nota en la bici, ya no vamos tan ligeritos. Aunque a mi me toca espabilar y darle caña al asunto para poder devolver a Jorge las collejas que me va pegando cuando nos adelantamos. Bajada, subida, bajada, subida... Alba está cansada pero sigue esforzándose un montón 💪


Ya nos queda poco para llegar a nuestro pueblito de nuevo.
Una vez aquí los chicos y yo nos escapamos "a ver unas pagodas" y nos vamos a un mercadito a comprar alguna cosita de cumple. Tres perretes muy majos sólo quieren jugar pero acaban haciendo daño con esos mordisquitos. El mercado esta genial así que ya tenemos donde cenar más tarde.

Vamos a por unos globos y unas cervecitas y de vuelta al hostel. Nos duchamos y a cenar.  Jorge está comportándose muy mal y me lo pega aunque intento comportarme. Creo que es el cansancio... Qué rico está el tofu frito y la tempura, algunos mazorcas de maíz o pancakes de queso o lo que se nos antoje que hemos hecho mucho ejercicio.

Y ya en la terracita de la habitación preparamos la mega Bday party y Paula es, ahora sí que sí, la protagonista del momento. Bien!!!! Dentro de las posibilidades y con toda nuestra buena intención le montamos una tarta simulando pagodas, unos globos y confeti y una dedicada y sentida canción de cumpleaños con ukelele.

Esperamos que, aunque no es la mejor fiesta del mundo, nunca olvide su cumple en Inle Lake, y que sepa que sus amiguitos la quieren mucho.

No tardamos mucho en empezar a bostezar así que nos vamos a dormir que mañana toca madrugón again! Que vida maaaaas dura...

Pd: No quería escribir el blog. Lo reconozco estaba vaga... Y es difícil concentrarse con alguien "dándolo todo" con el ukelele una y otra vez durante 3 horas de fondo, jajajaja. Pero aquí está, espero no ser tan perezosa para la próxima.

Pd 2: Felicitad a Paula!!

Besitos para todos! ❤❤

Án☀



domingo, 26 de febrero de 2017

Día 24: Leaving Yangon


Amanecemos después de una noche de cama, ¡Por fin! Que con tanto transporte casi no la recordamos. 
Bajamos a desayunar un café, unas tostadas de pan dulce, algo de fruta y Angela y paula se pelean por las últimas samosas de Myanmar. Terminamos el café charlando con los otros mochileros alojados en el hostel, la gran mayoría alemanes. 
Antes de prepararnos, preguntamos en recepción que si nos podían reservar e autobús para ir hasta Inne lake pero nos dicen que no hay autobuses hasta allí y el q más cerca nos deja cuesta lo mismo que el que queremos coger. Nos recomiendan ir a la estación de trenes que hay muchos puestos con venta de billetes por lo que nos entran las prisas porque queremos salir esta misma tarde. 
Nos ponemos en marcha: una ducha, cierre de maletas y una vez listos, hacemos el check out y ponemos rumbo hacia la estación de trenes. 
A lo largo del camino, encontramos muchas tiendas pero no paramos porque lo principal es encontrar los billetes para por la tarde. Le prometemos a Alba que a la vuelta volvíamos,  necesita unos pantalones cortos que ya va haciendo más calor que en el norte de India.
Llegamos a la estación de tren y en uno de los puestos otro mochilero nos ofrece lo que le estaba ofreciendo el vendedor a él. Por bastante menos que en el hostel encontramos un billete que en principio llega una ciudad cercana de Inne lake, por lo que lo compramos. 
Ya acabados con el tema billetes es la 13:00 y tenemos prevista la salida de hostel, una vez comidos, a las 15:00 para llegar a tiempo a la estación de autobuses. 

Aún nos quedaban un par de cosas que ver, el río Yangon y la pagoda de la playa pero también teníamos que cumplir la promesa que habíamos hecho a Alba: " En busca de los pantalones cortos perdidos", pero decidimos ir a hacer turismo ya de de vuelta podríamos pasar también por las tiendas. 
 
Llegamos al río y ante nosotros una barrera de industrias y contenedores industriales que no nos dejan disfrutar de las vistas. Con el tiempo encima decidimos volver al hostel para comer y salir a la estación de autobuses. 

Probamos una comida típica de aquí, muy picante y la verdad que no muy buena por lo que pedimos huevos de codorniz sobre una mezcla de leche y fritos. El hombre tiene mucha gente esperando y tardamos un rato en conseguirlos. Mientras esperábamos, nos encontramos con Jannik, uno de los mochileros del hostel que tiene un año sabático. Estuvimos hablando hasta que los huevos estuvieron listos y marchamos para coger las mochilas.
 

Todo el mundo aquí parece que tiene los negocios cerrados, pues todos nos recomendaban coger un taxi hacia la estación mejor que un autobús, aunque nosotros somos más de buses locales por ir con la gente de aquí. Preguntando nos pedían mucho dinero por lo que intentamos coger el bus. Dos niños nos dijeron que teníamos q coger el número 36 y que ellos también iban así que esperamos con ellos. Cuando llegó el bus, no nos dejaban subir con las mochilas y los niños no se subieron por quedarse con nosotros. Finalmente nos tocó coger el taxi, una mini van de 9 persona donde metieron a 14 más el conductor y el cobrador.

En la estación, hacemos el check in y mientras esperábamos, compramos unas cervezas y unos snacks. Yo compré una cosa parecida a España pero con un sabor algo peculiar y totalmente diferente al de España. Se nos acercan dos niños pequeños sin recursos y Alba les da unos lápices y Paula un vaso que le tocó en el happy meal de Kuala Lumpur. Jorge intenta que escriban su nombre pero acabamos haciendo dibujitos en el cuaderno y ellos copiándolos. La madre llega y nos dice que no van al colegio pero que son muy inteligentes. 
Siempre que tenemos contacto con algún local de la zona me viene a la mente la gran frase dicha por una de mis profesoras de colegio: "Abre la mente y sobretodo el corazón" 

 

Montados en el autobús: nos dan galletas, un cepillo de dientes y pasta, agua y un refresco de Lima para el camino. 

Unas 12 horas de autobús hasta nuestro próximo destino: Inne Lake 

Vamos a intentar dormir que las carreteras no parecen muy buenas.

Buenas noches

Javi👳🏽

Día 23. Yangon, The Golden Land.

What's up!

Madre mía, cuántas horas de vuelo hemos echado ya? Cuántas nos quedan? En qué día vivimos? Es difícil saberlo, los momentos que vivimos no necesitan horas, ni dias de la semana, así que seguimos el flow de la Vida jajaj!

Después de nuestra escala en Kuala Lumpur y ver la mayor plantación de palmeras en nuestra vida, el avión se pone rumbo a Yangon, las chicas matan su espíritu vegano por unos wraps de pollo (free of charge) y Javi y yo nos arrepentimos de que nuestro pollo no sepa a más que verdura!

Creo que esto ya lo ha contado Alba en su última entrada, pero el wifi de este hostal no funciona muy bien y ella está dándose una duchita así que bueno, unas líneas de remember tampoco vienen mal.

Hemos dormido bastante bien, el aire acondicionado es top y no hace tantísimo calor como en las últimas ciudades que visitamos en India.

El despertador suena en modo Javi y nos movemos a descubrir esta ciudad que a primera vista parece completamente diferente a India.

La ruta va a ser larga y nos espera un día  de strolling around que nos va a reventar los juanetes, ampollas y nos va a dejar sticky. Pero tenemos tantas ganas de conocer Yangon que todo merecerá la pena.

Empezamos a andar y nos topamos con China town. In shock en positivo que nos hace descubrir frutas de otro planeta, uvas más grandes que cualquier cabeza humana y gente local más agradable que una amapola, niños con sonrisas de oreja a oreja que te hacen queremos adoptarlos para siempre... La atmósfera es increíble, seguimos andando y nos vamos acercando a la primera pagoda budista, la Sule Pagoda, parece increíble pero nos decidimos no pagar por esta puesto que más tarde visitaremos la más grande el país.

En mitad del camino tenemos que hacer una parada obligatoria para mirar cómo reservar billetes de bus hacia Inle lake. No cash no tickets no dice la señora Birmana, así que los reservaremos online en el hostal, siempre que el wifi quiera volar sus ondas un pelín.

Según avanza la mañana el calor se hace notar, vemos termómetros que marcan 38 grados, pero no hay tanta humedad como en India, así que no se hace tan insoportable. Tenemos que visitar unos edificios rojos qué aparentemente son la crème de la crème en Yangon, el Bogyoke Market y el Secretariat Building, pero ambos están en obras y no se aprecia nada bonito, hold on, en frente hay tiendillas con sandalias, así que hacemos la parada obligatoria de shopping, Alba y Paula las necesitan si o si!



Después de ver la estación de tren, muy Myanmarense, llegamos a una parque muy chulo, con un lago en medio y un templo budista flotante, los puentes de madera se tambalean y Paula casi se da un chapuzon! Al fondo vemos lo que se asemeja a un barco vikingo gigante con motivos Budistas y que recuerda un poco a Palacios Chinos, pero nada más alla de lo que pensamos, ese templo flotante es Hindú y dedicado a Vishnu, uno de los miles de dioses Hindús, el templo llamado Karaweik. Todo está tan bien cuidado, el césped verde, fuentes con agua corriendo, todito bañado en oro, todo parece de mentiras!



Decidimos coger un taxi cuando nos comentan en una liquor shop ( queríamos agua, promise!), qué la próxima parada está un poco lejos, la tendera sale a la calle y nos alquila un taxi con precio fijado de antemano. El conductor lleva algo metido en la boca y no habla mucho, Javi que va de copiloto comenta que es algo que ya hemos visto en la India, una especie de hoja muy verde que pintan de blanco, meten unas semillas de algo desconocido y lo mascan, los escupitajos que sueltan después son increíblemente largos y asquerosos, pero oye, cada uno fuma como quiere jaja.

Nos bajamos y vislumbramos lo que parece una cabeza gigante de un Budha tumbado, aparece un templo, Chuk Htet Gyi, pero en realidad es una nave con planchas metálicas de techo, todo muy bonito decorado para que parezca un templo, cuando entramos nos encontramos a un Budha gigante de 73 metros, tumbado! Es increíble, la túnica que lleva parece de verdad, todo decorado con piedras preciosas ( o simples cristalitos). Ángela y Alba se preguntan por qué estará metido en esa especie de nave-templo, y Javi que también quiere pasar por local, pregunta que que pasa, y es quelas temperaturas en Myanmar en pleno verano deben ser tan altas que la mayoría de monumentos están cubiertos para que la gente pueda visitarlos descalzos, puesto que al ser Budista, la religión no permite ni zapatos ni calcetines en los templos y pagodas.



Continuamos con nuestra paseo, vemos una pagoda que no tenemos apuntada en nuestro planning, la Ngar That Gyi Pagoda, pero pensamos que merece la pena y nos encontramos con la misma nave de antes pero esta vez con un gigantesco Budha sentado, con un fondo tallado en madera increíble. Las chicas, después de tantas horas andando y la presión del avión rondando aún en sus tobillos se tumban en un banquito a poner los pies en alto. Javi y yo vamos a visitar la pagoda cercana, esta sin cubrir, y lo que contaba la señora simpática de el templo del Buda tumbado se hace realidad, los pies se nos queman mientras andamos sobre mármol y azulejos expuestos al sol!

Parada a comer, decidimos sentarnos en una especie de chiringuito sin playa, muy local, tan local que nadie habla inglés, nos movemos al siguiente, igual de local pero esta vez nos entienden un poco mejor. La religión no es la misma que India así que poco veganismo, Ángela y Alba espulgan su arroz frito y noodles para apartar lo que creemos que es pork.

El sitio está chulísimo y al lado hay unos chavales con el pelo teñido de naranja pollo jugando a una especie de voleibol, jugando solo con pies y cabeza? Así que después de la típica sobremesa, decidimos unirnos. La pelota está bastante dura, pero nos hacemos profesionales en un momento. Tanto que Javi se cree muy pro y lanza la bola encima del tejado del chiringuito!! No problema, hay otra de repuesto!



Para después de comer tenemos planeado la mejor de las atracciones turísticas de Yangon, pero no nos conformamos con solo lo turístico, pasamos por un suburbio de la capital en el que encontramos gente sonriente, niños bailarines, pollitos, gallos, alguna ratilla y mucha gente durmiendo la siesta en sus chamizos.

Encontramos la entrada norte de la Shwe Dagon Pagoda, flanqueada por dos gigantescos leones-dragones, esta es la entrada cómoda a la pagoda, tiene al lado un ascensor que sube unos 50 metros. Pero pasamos de comodidades, damos un paseo por the people's park, baños!!!! Mala suerte la de Paula, sus gafas de sol aterrizan en la letrina ( por supuesto hay vídeo comming!)

Hay que comprar los tickets que redondeando nos salen a unos 6 euros por persona. Las chicas del counter nos dicen que los chicos necesitamos pantalones largos ( gracias que veníamos preparados con nuestros hippies trousers), Angela tendrá que llevar una mochila ya que va enseñando la espalda ( wide neck top) y a la pequeña Alba, que venía preparada con unas mallas largas la dicen que va muy ajustadita ( tenemos que es un scam) y la venden una falda largo ( aka trapo largo), su cabreo se hace notar y consigue que en vez de comprarlo puedan prestarselo dejando un depósito de unos 3 euros.

Alcanzamos al top de la pagoda, se trata de una superficie inmensa llena de templos dedicados a Budha, y en el centro la pagoda dorada, recubierta por hojas de oro real, y en lo alto de los 100 metros una cúpula con mogollón de diamantes. Es increíble, hay Budha gigantes en todas las posturas posibles, decoraciones doradas y de miles de colores, y en un par de templos hay pantallas que muestran on live al Budha que se halla en el interior de la pagoda.



Centenas de personas rezando, otras bañando a Budhas y a los animales que se aposentan alrededor de la pagoda. El ambiente es alucinante, el sol se empieza a poner y el color no se puede describir.

Después de hacer algo el tonto y ver a mujeres barriendo en fila la superficie ardiendo de la pagoda, un monje budista llama nuestra atención y nos invita a sentarnos junto a él. Tenemos una conversación muy interesante sobre su vida y nos hace entender que nos respeta a pesar de no profesar su mismas creencias, nos cuenta que mientras sigamos los cinco principios humanos seremos respetados. El por ser Budista debe respetar 227 normas imprescindibles y nos comenta la influencia budista en este país a pesar de que Budha hubiera nacido en Nepal y hubiera pasado la mayor parte de su vida en Nepal.



Se hace de noche, y nos acercamos al parque a ver la pagoda iluminada y para nuestra alegría y sudada hay una fuente musical, echamos unos bailes y volvemos al hostal para descansar un ratín.

El bailoteo y la tontería se apodera de nosotros y decidimos salir a cenar, todo parece cerrado y a pesar de que encontramos un restaurante abierto, Paula no sé encuentra muy bien y volvemos al hostal a prepararla un té verde. La dejamos descansando y ya no hay restaurantes ni puestos abiertos, así que acabamos cenando de supermercados .

Todos a la camita a descansar, yo intento leer un poco más de él libro autobiográfico de Gandhi, pero me rindo enseguida.

Con las piernas fallandonos y la mente inmersa en esta nueva cultura y este país encantador nos vamos a dormir.

Buenas noches,

Jorge 🐐







viernes, 24 de febrero de 2017

Día 22: de camino a Yangon

Es difícil contar algo interesante de 22 horas entre aeropuertos y vuelos, pero como el fin es mantener a todos informados, allá voy!

Ha sido una noche movidita entre la increíble cantidad de mosquitos que nos han atacado a pesar del relec; cada vez que abríamos el ojillo había personas observandonos; y la poca comodidad del suelo de aeropuerto. Eso si, Javi se lo ha pasado chachi pirulillo haciéndonos fotos y vídeos divertidos de nosotros 😁

Nos hemos levantado a las 5 de la mañana bastante doloridos de dormir en el suelo y usando nuestras mochilas como almohadas, y Angela llena de cientos de picaduras que creemos que no son de mosquito 🐜🕷, pero rápido nos hemos puesto en marcha. Lavados de dientes, de caras, recoger y directos embarcar las maletas.

Primer avión de Chennai a Kuala Lumpur, todos dormiditos como bebés, pero sobre todo Jorge, como siempre, que tiene el don de dormirse en un segundo, como sea y donde sea. En Kuala Lumpur el aeropuerto es genial, con muchas tiendas y sitios donde comer, pero como "más vale malo conocido, que bueno por conocer", acabamos en McDonalds. Una comida rápida y vamos hacia la puerta de embarque del siguiente vuelo. Por el camino unos cuantos tropezones, y Angela y Jorge dándolo todo con el ukelele. El vuelo se retrasa y esperamos un poco en la sala de espera. Por fin abren el vuelo y nosotros muy emocionados, nos vamos a Yangon! El segundo vuelo muy tranquilo, aunque un poco menos para mí, con la señora de detrás dando golpecitos a mi asiento, y la de mi lado a punto de dormirse en mi hombro, pero ya nada importa, llegamos por fin a nuestro tan deseado destino.

La primera impresión es buenísima. La gente es muy amable, todos te miran y te sonríen, y tratan de ayudarte en todo momento, pero sin ser pesados (cosa que se agradece después de tanto indio).

Finalmente cogemos un taxi y nos vamos al hostal, y esta vez con el cinturón puesto.
Una vez allí dejamos las maletas y nos vamos a cenar algo. Estamos deseando salir y ver cómo es la cuidad y saber qué hay de comer. Damos una vuelta y nos metemos en un pequeño restaurante de barrio, donde nos sirven su especialidad, y el único plato que tienen 😁. Unos noodels con huevo y gambas...ruquisimo!!! 👌 Nos atienden unos niños, y antes de irnos estuvimos hablando con ellos de fútbol y del maquillaje blanco que llevan en la cara muchos de ellos. Es como una pasta de arcilla que usan para cuidar su piel y como maquillaje.

En solo un par de horas podemos decir que Yangon es un lugar especial, y su gente más que adorable😊 Nos vamos a dormir más que impacientes por saber lo que nos espera mañana, por visitar de verdad la ciudad.



Albi🦄

jueves, 23 de febrero de 2017

Día 21: Último día en India.

Me despierto, y Jorge me dice que he batido el récord: más de 12 horas seguidas durmiendo. Creo que lo necesitaba.
La ducha se atasca mientras nos estamos arreglando y llegamos a tener una piscina en el baño, pero eso no impide que a la hora del check out estemos listos, con las maletas hechas y los billetes para ir a Yangon impresos. Somos unos profesionales en dejar hostales ya, aunque éste nos cuesta un rato: nos ofrecen dejar las maletas hasta por la noche e incluso seguir usando las duchas o lo que necesitemos durante el día, cosa que se agradece, y acabamos una hora de más enganchados al wifi subiendo blogs, vídeos, etc. Con tanto que hacer no hemos desayunado aún y a todos nos aprieta el hambre, así que vamos a nuestros restaurantes de confianza, dónde conseguimos una mesa después de una pequeña espera. Desayunamos mucho, y muy barato. Samosas, puffs, pastelitos, café, tés... ¡Y algunos aún tienen espacio para un helado!
Llegamos a la parada del autobús y desechamos el mito de que la red de buses de Chennai es más eficaz incluso que la de Londres. Ayer, cada vez que llegábamos a una parada no tardaba ni un minuto en aparecer el autobús que necesitábamos, así que suponíamos que siempre era así, o parecido. Pero hoy hemos tenido que invocar al 41C con cánticos y bailes para que finalmente apareciera una hora después. Eso sí, ha resultado ser el autobús de la felicidad. Al entrar en él reinaba un buen rollo increíble, todo el mundo riéndose, haciendo bromas con el que vendía los tickets...etc. No podemos decir que haya merecido la hora de espera, pero casi.
De camino al templo de Kapaleeshwarar un tuk tuk ha parado a nuestro lado y nos ha preguntado si queríamos ir a algún sitio, o si queríamos una foto en el tuk tuk. Después de la negativa a ambas creíamos que el tema estaba zanjado y se habría ido, pero desde entonces ha estado pegado a nosotros como una sombra. Son las 3, y el templo no abre hasta las 4, vamos a comprar unos aguas y de camino a la playa, para verla de día que ayer nos quedamos con ganas. Cada vez que nos giramos ahí está el tuktukero, integrado como uno más. De vez en cuando se monta en su vehículo, avanza unos 100 metros y se baja para ofrecernos un precio mejor. Nosotros sólo decimos que no tenemos dinero. (Y es verdad, es nuestro último día en India y no queremos volver a sacar, así que tenemos unas 500 rupias (6'50€) para comer todos, cenar, volver al hostal, e ir al aeropuerto.) Al final nos ofrece llevarnos gratis y después de declinar la oferta un par de veces terminamos aceptándola.

Ya montados en el tuk tuk, nos cuenta que si nos lleva a alguna tienda a él le dan comisión aunque no compremos nada, así que nos parece justo ir a alguna ya que nos está llevando gratis a la playa.  La tienda nos recuerda mucho a la que nos llevó nuestro conductor Axhul en Agra. Tiene un Taj Mahal de porcelana y estamos a punto de pedir que nos hagan un espectáculo de luces para recordar viejos tiempos. Ya han pasado los 21 días en India, quien lo diría . Nos hacemos los interesado para que le den algo bueno a nuestro nuevo conductor, pero obviamente no compramos nada. Los precios son unas 20 veces el precio de los puestecillos a los que estamos acostumbrados, aunque como no, la calidad se nota. Cuando salimos, a nuestro conductor le han dado un vale para gasolina, y nos dice que si podemos ir a otra, que le dan camisetas, así que: ¡allá vamos! Nos cuenta que ha vivido en Francia así que vamos todos chapurreando lo que sabemos de francés y cantando Frere Jacques.
Al entrar en la segunda tienda todo es impresionante, el piso de abajo está llena de esculturas de todos los tamaños posibles de distintos dioses hindúes. Paseamos con miedo a tirar algo, mirando alrededor para ver todo lo posible. Es como un museo, pero más lleno, no hay espacio vacío más que un estrecho pasillo para ir de un lado a otro de la tienda. Nos explican por qué cada Dios está en esa postura, y que significa cada detalle, pero obviamente tenemos que salir con las manos vacías de ahí también. Aunque nos habría encantado tener espacio y dinero para llevarnos algo. Al salir, Ramun tenía un vale por una camiseta. Y como nos lo estábamos pasando bien conociendo cosas distintas le dijimos que si quería llevarnos a otra tienda, y claro, el dijo que sí, que nos llevaba a una en la que le daban pantalones. Por el camino, dejó conducir a Ángela el tuk tuk, ella iba muy concentrada mirando la velocidad para no pasarse, pero el velocímetro estaba roto. (Pronto veréis el vídeo).

La tercera tienda no fue tan impresionante, pero tenía cosas para todos los bolsillos. Estaba compuesta por varias salas con diferentes objetos en cada una: joyas, cajitas, estatuas, decoraciones... En esta tardamos menos y al salir pillamos al hombre dando el ticket a nuestro conductor. Ya son las 4 de la tarde y vamos camino de la playa tan bonita que vimos anoche. Ramun nos pregunta el recorrido que hemos hecho por India, y cuando le contamos que mañana nos vamos a Myanmar se mosquea un poco: "¿Como vais a Myanmar si no tenéis dinero?" Así que empezamos a improvisar diciendo que tenemos un blog que contamos nuestros viajes, lo que está bien y lo que está mal, y que nuestros seguidores nos pagan los aviones y el alojamiento y nosotros nos las tenemos que apañar para visitar esas ciudades sin dinero y luego contarlo. (Podíais convertirlo en realidad, ¿no?  ) Llegamos a la playa, nos hacemos una fotos para decirle a todo el mundo que si vienen a Chennai cojan el tuk tuk de Ramun y nos despedimos.
Nada más poner un pie en Marine Beach nos damos cuenta de que no es lo que esperábamos. Está llena de basura y no huele muy bien. Para colmo, hay un cartel prohibiendo bañarse, así que nos limitamos a dar un paseo por la orilla pensando qué más hacer hoy, cuando vemos unos hombres que tienen una especie de fogatilla en la arena tirar unas cenizas al mar, suponemos que es un funeral, pero tampoco estamos muy seguros. Según avanza el recorrida la arena cada vez está más abarrotada de barcas, y cuando nos cansamos de esquivar barcas y del olor decidimos volver a casa. El autobús, como debe de ser en Chennai, llega en cuanto averiguamos cuál tenemos que coger.
Siendo el último día en India pienso en lo que hemos cambiado y cómo hemos aprendido desde aquellos primeros transportes públicos que cogimos, por ejemplo:
Ya no preguntamos al que vende los tickets que cuánto es. Los trabajadores nos deben ver cómo carteras rebosantes de dinero con patas, por lo que la cifra que piden suele ser dos o tres veces el precio real. En cambio, preguntamos a un local que cuánto debería ser y damos el dinero justo.
Ya no nos levantamos cuando nos dicen que no nos podemos sentar donde estábamos. Creo que soy a la que más me ha pasado esto, me verán con cara de tonta, pero estaba sentada tan tranquila en un asiento y me decían que no podía estar allí, que me fuera a la zona de mujeres, a la de atrás, a la de delante... Etc. Ya ni siquiera escucho cuando me empiezan a decir que me mueva.
Ahora confiamos en la gente. La mayoría son super amables y les encanta hablar con extranjeros, sin ninguna doble intención. Al principio pensábamos que quizás intentarán sacar algo de nosotros, o vendernos algo, pero por regla general, los locales solo quieren ayudarte e intentar que tu estancia sea mejor, por el simple hecho de ser buenos anfitriones.
El autobús nos deja un poco más lejos de lo esperado, y andamos hasta nuestro restaurante preferido de Chennai (el único al que hemos ido, pero es que si algo nos gusta... ¿Para qué cambiar?), pasando por un baño público (sin cucarachas está vez).
Después de comer hacemos tiempo en el hostal hasta la hora de irnos al aeropuerto. Recorremos el kilómetro y pico que nos separa de la estación con las mochilas a la espalda y nos montamos en el tren que nos lleva al aeropuerto. Según llegamos allí, las chicas ven un perrillo moribundo y le dan unas galletas, convencidas de que está en las últimas. Sorprendentemente, un poco después el perro se pone en pie, lo que hace a Ángela y Alba muy felices.
Una vez dentro, al cerciorarnos de que no podemos facturar las mochilas aún buscamos un lugar donde hacer campamento. Encontramos la esquina perfecta y nos hacemos con ella, sacos al suelo, y ya estamos listos para combatir el frío mortal de los aeropuertos.
¡Buenas noches!
Paula 



miércoles, 22 de febrero de 2017

Día 20, Chennai.

Llegando a nuestra última parada de la India. 🛬 Chennai.

Primer avión aterrizado y llegamos a Hyderabad. Vamos como zombies por el aeropuerto por lo que tengo ciertas lagunas de esos momentos. Salimos a comer algo, echar un cigarrito los que lo necesiten y para dentro otra vez.
A las 04:50 ya estamos sentados en el segundo avión. Esta vez nadie nos ha quitado mecheros, lo raro ha sido que de las siete personas que nos han pedido la tarjeta de embarque no nos haya hecho falta enseñar el pasaporte 😯.
Tenemos suerte y el vuelo está casi vacío así que elegimos asientos para tumbarnos y dormir. Bueno, más que dormir una mini siesta de 45 minutos, pero bien aprovechados.
Qué brusco el conductor! Todos, y sobre todo Paula y Jorge, notamos la presión de la bajada de golpe en los oídos, qué grima, parece que van a explotar!

Nuestras caras esperando las maletas son terribles, estamos acabados. Pero sacando un poquito más de fuerzas de donde no las hay, nos cargamos de bultos y a buscar el tren/metro/bus que nos lleve al albergue.
Al final después de un par de vueltas cogemos tren (el más barato hasta ahora, 5 rupias=7 céntimos cada uno!)
Nos sentamos y vamos todos luchando contra el sueño. Cabezazos por aquí y por allá. Nos bajamos y sacando aún un pelín de fuerzas más nos ponemos las maletas y a andar. Más lejos de lo que esperábamos pero llegamos al hostel.

Son las 07:20 de la mañana y hay sillones en la recepción. El que está de guardia nos dice que esperemos que el jefe está de camino.
Caemos todos, uno tras otro en los sillones con todas las maletas. 😴 Es cómica la situación ya que los trabajadores pasan y de vez en cuando nos despiertan para rellenar un papel o dar el pasaporte. Pero nuestros párpados pesan tanto que ningún es capaz de resistir.
Abro un ojo y veo arriba en las escaleras a dos señoras mayores haciéndonos fotos 😂. Vaya panorama! Vuelvo a abrir un ojo y el jefe ha llegado, está sentado en su silla esperando a que alguien se despierte. Le digo que "I'm so sorry" e intento despertar a alguno. Nos dice que hasta más tarde no estarán las habitaciones preparadas.
Decidimos espabilarnos y nos vamos a desayunar algo.
Mmmm... Samosas ricas y baratas🌮. Las voy a echar de menos!
Unos tés y cafés y ya que estamos nos damos una vuelta por la zona.
Volvemos al hostel y nos dan tres camas que nos sirven sin problema para la siesta en la que todos estabamos pensando. Nos quedamos pegados unos a otros con la humedad y el calor pero es lo que menos importa ahora mismo.
Un par de horitas más tarde nos cuesta horrores empezar a movernos pero lo conseguimos.
Y como el hambre ya nos ha vuelto, a algunas más que a algunos, nos vamos a comer a un sitio que recomendaremos a quien venga por Chennai. Bueno, bonito y barato (Refrán que muchos indios conocen por cierto). Unos arroces, unos mushroom masala, unos noodles... Muy rico y abundante! Además muy agradables y unas fotos por aquí y por allá mientras comemos.

Ahora sí, llega mi momento del día que aún no he conseguido olvidar.
Me hago mucho pis y no todos los restaurantes acostumbran a tener baño. Pero para todo tienen alternativas así que me mandan a uno de los baños públicos que suele haber en callejones cercanos. Pido a Paula que me acompañe por si las mosquis, así voy más tranquila.
El sitio está en una zona de chabolillas y es un señor el que nos abre la puerta. Bien, pues ahora puedo decir que sin duda este sí que es el peor de los baños que he visto en toda mi vida (y ya llevo unos cuantos de este tipo).
Son agujeros en el suelo y no hay luz. Le digo a Paula que me enchufe con la linterna del móvil que no quiero que ninguna rata me muerda el culo y muy cuidadosamente me bajo los pantalones y empiezo a hacer pis.
Aaaaaaaah!!!! No son ratas, son cucarachas saliendo del agujero! Nada de cucarachitas, son enormes! 😨 Pego un brinco y gritando intento subirme los pantalones pero de tanto escándalo que monto entra el señor a ver qué pasa. Y yo con los pantalones bajados sólo quiero huir de allí.
Salimos pitando y los señores se están riendo mucho pero me da igual. No he podido hacer pis pero ya no importa porque estoy a salvo y mi culo también.
Nos montamos en el bus, ya empezamos a ser expertos, subimos rapidito y no nos timan!

Parece que Chennai es grande, las distancias por la ciudad no son tan cortas como en otros sitios pero es tranquilo. Bueno tranquilo comparado con otros sitios pero tiene callecitas muy monas, con casas coloridas y poca gente.
Nos bajamos y empezamos a buscar el templo Arulmigu Parthasarathyswamy. Muchas calles pequeñas, muchas vacas, muchos perros... Estamos un poco perdidos. Preguntamos a un paisano y nos intenta explicar pero el camino no es fácil así que decide acabar su cigarrillo y dejarnos paso por una propiedad privada de vecinos para que no nos perdamos. No nos deja de sorprender la amabilidad de la gente!


Cruzamos casas y casa de gente haciendo sus labores y salimos muy cerca del templo.
Es pequeño, alargado y nos llama tanto la atención por los colores! Además está lleno; rezos, cánticos, ritos... No todos hacen lo mismo, cada uno está a sus cosas.
Nos quedamos un rato mirando tantas esculturillas de colores y el templo amarillo que encontramos dentro, merece la pena.
La gente apenas nos mira, están muy concentrados.



Salimos y empezamos a andar hacia Marina Beach. Pasamos por calles y más calles, no es tan difícil caminar por aquí, a pesar de los pitidos y la gente es un ambiente un poco más relajado.
Nos damos cuenta de que no hemos visto extranjeros, solo a los cuatro de nuestro hostel, nada más. Pero también notamos que, curiosamente, no nos observan tanto como en otros lugares. Si que nos preguntan en los autobuses que de donde somos y cotillean un poquito porque les encanta, pero nada más.
Llegamos a la playa, y qué playa!! Muy larga y ancha, no llegamos a la orilla por la oscuridad, pero habría que haber andado muchísimo.

Seguimos caminando cerquita de la costa y nos metemos hacia el interior a ver la Catedral de Santo Tomás. Estamos en lo que parece ser el barrio Cristiano. Cada Virgen, cada Cristo, cada detalle que vemos por calles o iglesias están  adornados con luces de colorines, todo muy folclórico.
Andamos un poquito más ya un poco cansados.



Una paradita a por agua y helados y seguimos hasta el Templo Arulmigu Kapaleeswarar. Es parecido al otro, quizá un poco más grande pero como es de noche ya no lo apreciamos tanto.

Decidimos comenzar la búsqueda del camino a casa. Preguntas por aquí y por allá y cogemos un autobús. Jorge, Javi y Paula de charlita con sus respectivos compañeros de viaje, que como no, están interesados en quiénes somos, de donde venimos y a dónde vamos. Y aunque es muy difícil entenderles siempre se agradece su simpatía.
Y Alba y yo, ya presas del sueño vamos dando cabezazos de nuevo, con tanto calor y tanto meneito del autobús es imposible no caer!
El bus nos deja más lejos de lo que pensábamos pero ya no importa, nuestro cuerpo fluye y se mueve por inercia. Además ya no nos da miedo ir pegados a los coches/camiones/motos/tuctucs. Cruzamos de aquí para allá y nos desplazamos con confianza y decisión.
Llegamos al hostel, algo de fruta y nos relajamos en la cama tanto que nos lleva al profundo sueño que todos necesitábamos.

Mañana nos espera nuestro último día en la India. Que corto se ha hecho! Pero bien aprovechado...
Buenas noches!

Pd: No teníamos grandes expectativas de esta ciudad en la que vinimos principalmente por coger el avión a Myanmar, pero me ha gustado mucho. En otras palabras y para dejarlo claro: "Chennai lo chana".😂

Án☀

Día 19: Goodbye Goa



A pocos días de acabar con nuestro tour por India nos levantamos sin hora, recuperamos energías con un café y unas tostadas con queso de untar, que nos recuerda al que comíamos para merendar cuando éramos pequeños.

Al quedarnos pocos días por aquí tenemos que empezar a organizar la llegada al siguiente país Myanmar. Miramos hosteles, rutas hacia las ciudades, transportes y demás pero cuando miramos el reloj: la hora de hacer el check out y nosotros sin la mochila preparada 😱. Rápidamente nos ponemos a organizarla y nos preparamos para ir a la playa.

De camino a ella, Paula y Alba tenían que comprar un par de chanclas por lo que Jorge y yo nos fuimos directamente a la playa mientras que las chicas se quedan de compras. Nuestra llegada a la playa no fue nada parecida a la que tuvimos en en sur. Aquí todo parecía más Benidorm que India, muchos chiringuitos llenos de cangrejos ingleses que disfrutan de sus vacaciones sin preocupaciones.

Llegan las chicas a la playa con sus nuevas chanclas y echamos la mañana/ tarde en la orilla. Mientras algunos nos dormimos un poco, otros contemplan la vida pasar. Nos entra el hambre y decidimos ir en búsqueda de uno de esos chiringuitos 3B. Tras nuestro almuerzo nos despedimos de la playa y marchamos al hostal para recoger las mochilas y continuar nuestro viaje.

 

En el hostal comprobamos que la ruta planeada al aeropuerto ya no nos servía ya que solo hay un autobús diario que va al aeropuerto y es a las 10:30😱😱
18:09 nos comentan que solo tenemos dos alternativas: ir en taxi pagando unas 1500 rupias o coger tres autobuses con el riesgo de quedarnos a mitad de camino porque el último bus pasaba a las 18:30. Seguimos nuestro espíritu aventurero y nos decidimos por una segunda opción. 
Ya en la calle principal de Calangute pasan muchos autobuses y conseguimos coger el que nos lleva a Panjali. Allí buscamos tickets para ir hacia Vasco de Gama y nos cierran la taquilla por lo que  hay que subirse al autobús sea como sea. Tras una caída mía sin importancia por un tropiezo, llegamos al autobús donde nos esperaba la lucha por una plaza. Conseguimos subirnos y un hombre muy majo nos cede el espacio de sus piernas para colocar las mochilas. 
Entrando en la autopista, todo el autobús empieza a jadear y a reírse de algo que no llegamos a entender. Nuestro amigo nos dice que el cobrador de los billetes se había quedado en la estación y venía corriendo por la carretera. 

A un kilómetro del aeropuerto nos encontramos un atasco por un accidente, empezamos a planearnos coger un taxi pero nos dicen que llegaremos a tiempo. De repente el bus no puede continuar y se para en medio de la carretera,  aquel hombre que había echado todo el viaje conversando con nosotros, llama a un taxi para que nos recoja en medio de ninguna parte y nos lleve al aeropuerto.

Ya en el aeropuerto, comenzamos a pesar controles para entrar. Preparamos las mochilas con el rollo film para protegerlas y nos dicen que hay que escanearlas. Alba tiene que abrir la suya porque tiene una batería portátil y un mechero, él cual se lo quitan. 

Nos toca pasar el control para embarcar, las mochilas de Jorge, Alba y mía paradas porque había algo que no podía llevarse. Nosotros extrañados porque no teníamos nada que no haya pasado antes. Nos piden que saquemos los mecheros que no pueden entrar. Total que entre los que se han gastado, perdido y/o quitado nos hemos quedado sin mechero. Menos mal que Paula dice que tiene uno en la mochila grande y que no se lo han visto. 

Ya toca esperar a embarca a ver qué tal se la da noche de vuelos.

Mañana más y mejor

Buenas noches

Javi 👳🏽

Vídeos días 10-19.

 



Lo más pedido durante los últimos días. ¡Perdón por la tardanza!

lunes, 20 de febrero de 2017

Día 18. Camino a Calangute.

What's up!

Vaya, que lo de Palolen era un sueño y ya nos hemos despertado, nos apretamos un buen desayuno y tal como Ángela hace su performance de "He lives in you", nuestro amiguete Kiran se pone de Indio con su camisa larga tipica India y se marca una sesión fotográfica al estilo AustralIndio busca esposa.

Unas canciones de despedida y cogemos las mochilas, nos ponemos en marcha, un autobús hasta Madgaon con un revisor "scammer" que quería cobrarnos el doble del precio del ticket y un plus por llevar las mochilas! Otro bus para llegar a Panaji, la capital de Goa.
Los buses de esta zona de India a pesar de petarse de gente y de los revisores, resultan ser discotecas improvisadas, ponen música occidental y algun que otro reggaeton al máximo mientras la gente se ahoga entre el calor y los olorcitos de gente sudada, al menos intentan agradar al oido.
Hace un calor horroroso y nos planteamos visitar Old Goa o tirar directamente al próximo destino en nuestro itinerario.
Aún con la mochilas decimos al Sí turistico y nos acercamos a ver un paraje Patrimonio de la Humanidad, un centro con cuatro iglesias y catedrales Católicas de la época colonial Portuguesa en esta región de India. Todo está rodeado de agua y marismas con un montón de verde.

Hoy completamos la ruta con otro par de buses, y ya hemos superado el récord, llegamos a Calangute con la intención de fiesta pero la de ayer nos ha dejado derrotados y Paula tiene los piecesitos endoloridos, así que mientras ella descansa en el hostal, nos vamos a dar un baño nocturno en la playa que hemos pasado mucho calor.
Un cerveza en el hostal y nos encontramos con un grupo de Indios que van un mucho tocaditos y no son muy agradables así que nos vamos a comprar algo de cenar, el caminito al súper ha sido como estar en el paseo marítimo de Benidorm, todo lleno de turistas jubilados, muy rojitos y pasando una agradable velada amenizado por la pajaritos y el Georgi Dan de Goa.
Ha sido un día largo, así que cenamos algo rapidito, y nos metemos en la camita a soñar que nos espera mañana :)

Jorge 🐐

domingo, 19 de febrero de 2017

Día 17: Playa de Rajbath

Después de que ayer nos diera casi el medio día esperando a que acabase la lavadora, habíamos decidido que hoy iba a ser diferente, que íbamos a salir sobre las 10-10:30 del hostel hacia una nueva playa, Butterfly Beach. Nos íbamos con nuestros nuevos coleguis del hostel, Ali el Islandés, Kiran el Australindio, y los hermanos alemanes. Pero cómo no, todo se nos tuerce bien rápido. La luz de hostel se vuelve a ir y no nos pueden poner la segunda lavadora hasta mucho más tarde; preguntamos cómo ir caminando a la playa y nos dicen que no se puede, que sólo se puede acceder en barco y pagando 1000 rupias, por lo que descartamos el plan y...a buscar una nueva playa!!! Ya son las 11 de la mañana. 👏👏👏
Nos lleva un rato pero al final encontramos otra playa a la que se puede ir andando, aunque Paula y yo nos vamos a coger un tuck-tuck porque le duelen un poco las heridas del pie y así también nos da tiempo a tender la lavadora.
Todos los chicos y Ángela se van andando y nosotras nos esperamos , con la esperanza de que los hermanos alemanes nos lleven en sus motillos, aunque habría sido difícil caber los cuatro en una moto 😅 (al final solo tenían una).
Finalmente conseguimos nuestra ropa, tendemos y nos vamos hasta allí, esperando ir a la playa correcta y que cuando lleguemos estén todos allí...Todo un éxito! 👌
Pasamos la mañana entera en la playa entre bañitos, malabares, ukelele y música. Ya a la hora de comer nos vamos todos juntos a otra playa para encontrar un chiringuito, y allí muy tranquilos y con dos perretes adorables🐩🐩, comemos, y de vuelta a la playa. Después de una larga siesta, ya casi anocheciendo, Y con una cerveza en la mano, empiezan los bailes y el "circle of dance", donde se van repitiendo los pasos de baile del anterior y se añade uno nuevo. Al lado nuestro hay un chico haciendo malabares con fuego, no entendemos por qué todo el mundo le mira a él y no a nosotros 🤔
Se nos hizo totalmente de noche, y nos fuimos de camino al hostel, muy contentos con un heladito en la mano.
Una vez allí, compramos cervezas, ducha, y subir a la terraza a descansar. Cuando subimos están todos los habitantes del hostel allí reunidos bebiendo y preparados para ir a una "silent party", de esas donde cada uno tiene su música en los cascos y la disco en silencio. Nosotros no vamos, nos gusta más el jaleillo.
Después de conocer a algún que otro colgadillo, nos vamos con nuestros amigos a la playa a buscar algo de cena, y aunque era muy tarde, encontramos un chiringuito abierto. Allí cenamos y justo después y con la insistencia de Angela y Jorge, acabamos todos bañandonos en bolingas, y aunque hacía un poco de frío, fue muy divertido!!!
Después de este día tan intenso, y perretes mimosos en la playa, volvemos al hostel y a dormir. Bueno no...los chicos se quedaron hasta las 5 de la mañana de charleta.
Un día genial, y creo que hablo en nombre de todos si digo que difícil de olvidar.
Besitos!
Albi🦄

viernes, 17 de febrero de 2017

Día 16. Seguimos en Goa.

Otro día sin alarmas,que bien. Poco a poco vamos apareciendo por la terraza donde sirven nuestro desayuno, y con un buffet libre de tres horas comienza nuestro día. ¿Qué puede salir mal teniendo sol, playa, y tiempo de sobra?
Esperamos (bastante) a poder tender una lavadora y nos vamos a la playa. Ayer vimos una especie de isla en el horizonte y queremos ver si podemos llegar allí. De camino nos vamos parando en varios puestos, (demasiados puestos, según los chicos), pero como ya hemos dicho, tenemos mucho tiempo y pocos planes para hoy.
Cuando vamos por la playa, varios señores nos siguen, ofreciéndonos llevarnos en su barco, pero queremos llegar por nosotros mismos, y decidimos cruzar una especie de río, sin saber muy bien cuánto va a cubrir. ¡Misión cumplida! Estamos en el otro lado, en una playita pequeña y vacía, pero aún nos queda mucho para llegar a la isla. Los chicos se van a investigar qué hay alrededor, y antes de que podamos sentarnos en la arena, vuelven diciendo que hay una playa mejor al otro lado de las rocas, ¡allá vamos!
En la playa, como siempre. Ukelele por aquí, bañito por allá, altavoces, cerveza, siestita... Nos podríamos acostumbrar a esta vida. Alba y Javi han traído los escarpines, así que escalan las rocas que hay en el mar. Jorge también lo hace, pero sin escarpines; así que Ángela y yo decidimos subirnos a una roca pequeña, para estar todos juntos. Cuando estoy a punto de subir, empiezo a ver cangrejos negros, bastante grandes, corriendo de un lado a otro... Así que tengo mucho cuidado de no pisarlos, tengo miedo de que me "pellizquen", con la mala suerte de que piso mal, hago la croqueta y caigo al agua otra vez, llevándome a Ángela por delante. Veo a Ángela sangrar, a mi me escuece todo el cuerpo, no sé por dónde empezar a mirar pero tengo heridas en las manos, piernas, pies ¡y hasta en el culo! Así que decido convertirme en una sirena y no salir del agua nunca, por que no creo que pueda volver a pisar el suelo con las heridas que tengo en la planta del pie derecho.
Comemos bastante tarde, y vemos atardecer mientras andamos por la playa. A algunos su plato se les ha quedado pequeño, y van en busca del postre perfecto. O no tan perfecto. Sólo algo dulce que llevarse a la boca, pero no lo terminan de encontrar. Así que, para dejar de pensar en ello nos tumbamos en la playa, a ver los últimos colores del día con música de fondo. Los chicos, mientras, se van a explorar el lado sur de la playa, escalar rocas, subir montañas y descubrir sitios nuevos. De repente, es de noche y los mosquitos nos atacan. No es que vuelen alrededor nuestro, es que se tiran literalmente a por nosotras. Cientos, miles de mosquitos chocando contra nuestros cuerpos nos hacen salir corriendo a buscar a los chicos. Cuando les encontramos, quieren darse un baño así que les damos su cosas y volvemos al hotel por un camino nuevo.
Después de la ducha, vamos a cenar al restaurante de nuestro amigo Milán. Y a casita, que el sol nos ha cansado mucho. En cuanto llegamos al hotel, se va la luz. Subimos a la terraza y vemos todo el pueblo apagado, y de vez en cuando la luz de alguna motillo por la carretera. Pero al rato vuelve, sin problemas. Bueno, uno pequeño, ahora no hay agua corriente en el hostal. Pero no nos importa demasiado, por que nos vamos a dormir.
Buenas noches a todos,

Paula.


Pd. Estoy bien, sólo soy una dramática. Ni siquiera había puesto un pie en la roca cuando me caí. Mis heridas son muy pequeñas, aunque algo dolorosas. Ángela está bien. Todos estamos bien. Casi ni nos picaron los mosquitos, solo se lanzaban a nosotras como si no hubiera mañana.

Día 15. Conociendo el sur de Goa.

Hola, hola desde las playas de Goa! 🌴✌

10 horas de tren nocturno ya no es nada para nosotros. Somos unos pros de las literas, los sacos, las maniobras que hay que hacer para hacer pis y salir ileso de esa desagradable situación... Nos despertamos y estamos llegando a Margaon (Goa). El paisaje ha cambiado mucho! Palmeras y zonas verdes que no te esperas después de ver lo que hasta ahora hemos visitado.

Al bajar nos informamos de cómo llegar a Palolem Beach (en la zona sur de Goa). En un visto y no visto estamos los cinco con nuestras respectivas mercancías pesadas en un autobús como sardinas en lata del que tratamos de salir con vida. Otro autobús más (éste algo mejor de espacio y con música de lo más moderna) y llegamos!!

Un maravilloso paseíto con mochilas bajo el sol y humedad de este maravilloso paraíso sólo para aumentar un poco más las ganas de zambullirnos en el agua cuanto antes.

El check in es a las 14.30 y, como buenos madrugadores que somos, aún son las 09.30. Pero qué importa si nos colamos al desayuno del hostel a recargar fuerzas y directos a la playa!

Ay, por fin! El mar! La arena! Nuestro prometido chiringuito y nuestras esperadas cervezas!! Dejamos todo en las hamacas (sorprendentemente gratuitas) y nos falta tiempo para correr al agua 🌊

Y bueno, como vale más una imagen que mil palabras no me molestó en escribir más 😊



En este trocito de paraíso encontrado empieza nuestro día de relax. Baño, cerveza, baño, cerveza, baño,... Y se nos ve bastante a gusto. Aunque Alba se siente rara! No se cree que no tengamos que irnos al día siguiente, que no tengamos que reservar otro hostel para mañana, que no vayamos a pasar 163839 horas de viaje en los próximos días. Pero es pasajero, con la deliciosa comida y un par de cervecitas más todo pasa y todo fluye. 😂

A lo tonto no hemos hecho el check in así que nos toca ir al hostel y organizarnos un poco. Esta vez chicas por un lado y chicos por otro, dejamos equipaje y nos echamos más cremita (ya que menos Javi, que por aquí piensan que es paisano, el resto no gozamos de pieles que se lleven bien con el sol y empezamos a estar colorados!).

Lets go to the beach my friends! Con ukelele, malabares,... Y una buena mesita mirando al mar para ver un precioso atardecer. No paramos. Hasta un poco de yoga al que se nos une alguna señora. Otra mujer muy agradable, vecina del barrio de Paula de Londres, nos dice que qué energía, que con tanta actividad por qué no hacemos alguna performance! Y quién sabe...de aquí a mayo podriamos financiar nuestro próximo viaje 😂



Milan, el camarero del chiringuito ya es colegui. Esta atento para tenernos bien hidratados constantemente.
Ya de noche nos entra la vena gimnasta y tras varios intentos fallidos de figuras humanas somos croquetas de cabeza a pies. Un baño rápido y a ducharnos que ya toca!

Mmmm, que bien sienta estar limpito y echarse un poco de aftersun. Nos subimos a la terracita a socializarnos y acabamos muy a tope y bailando mucho con un par de ingleses muy curiosos que enseguida pillan el rollo y lo dan todo!
Con la tontería nos dan las tantas y a más de uno nos pesan los párpados!

A dormir y descansar que mañana toca más y mejor!
(Bueno, espero que mejor no que yo a este paso me quedo aquí!! 😂😍)

Muchos besos a todos majos y majas!!

Án ☀



jueves, 16 de febrero de 2017

Dia 14: Mumbai


Hoy, después de mucho tiempo, nos hemos despertado sin horas. Ha sido una típica noche de verano en la playa: con su calor y su humedad pegajosa en el cuerpo. Nos hemos levantado con todo el cuerpo empapado en sudor, la ropa pegada, el saco desperdigado pero todo dentro de la mosquitera, que los mosquitos tenían intención de atravesar.
Como en cada hostel nos encontramos una mascota al entrar, era un pobre pájaro encerrado en el aire acondicionado.

 

Después de levantarnos hemos querido empezar con las duchas, pero al tener un solo baño para más de 20 personas, había q hacer turnos en la propia puerta de la habitación y soltar un : ¡mamita! , para avisar que estábamos acabando y que rápidamente fuese el siguiente. La técnica ha acabado con golpecitos en la pared. 

Ayer a la llegada al hostal (6:00 am) nos invitaron amablemente a salir de él hasta las 10, aunque insistiendo conseguimos quedarnos hasta las 9 para poder ir a desayunar. Hoy, quedando 20 minutos para salir de la habitación, el gerente se ha limpiado de una manera poco agradable la garganta, aunque eso sí, antes de acabar nos ha recordado que debíamos dejar la habitación antes de las 12. Más tarde, él ha proseguido con su limpieza. 

Con tanta amabilidad proporcionada por el hostel hemos decidido hacernos un hueco en la majestuosa sala común, y así poder organizar nuestras próximas paradas: Goa y Chennai.

Salimos en búsca de algún lugar local para poder comer algo, difícilmente podríamos encontrar un restaurante 3B ( Bueno, Bonito y Barato) en la zona, así que hemos comido en la estación de tren, que todo es más barato dentro que fuera de ella, unas hamburguesas aunque como dice Alba, "aquí todo sabe y pica por igual", y un helado para rebajar ese picor.

 

Nuestra amiga Dyvia nos regalo ayer unos dulces típicos de aquí, y Jorge se ha comido más de la mitad de la caja, ya por fin ha empezado a comer. 

De vuelta al hostel nos hemos hecho los remolones un poco más porque el calor de la calle era insufrible, y sobre las 16 de la tarde nos pusimos en marcha dirección Hanging Gardens, un parque que poco tiene colgando. 

Para llegar a ellos decidimos coger un tuc tuc, preguntamos por el lugar y nos llevan a unos " jardines" que no tenían nada que ver con los que teníamos en mente. Al estar cerca de la estación de Anderi, decidimos coger el tren ya que no era una hora muy busy, pero nos equivocábamos. Ya en el andén preguntamos por nuestro vagón, que gracias al tour de ayer ya sabíamos cuál teníamos que coger, y cuando llega el tren los hindúes muy amables nos ayudan a entrar con un : "Cheli cheli!" Que es "vamos vamos". 

Por fin en nuestro destino, llegamos al deseado parque para sentarnos a descansar hasta la hora de salida del tren. Angela ha estado enseñando cómo tocar el ukelele a Jorge, Paula dedicada a sus pinturas y Alba me ha dado mi primera clase de malabares, poco a poco voy cogiendo el truco.

Ahora mismo en el tren, tengo la sensación de que no es tan malo como pensábamos antes de coger el anterior, venimos con experiencia y nos parece todo como más habitual. Debe ser que son menos horas, unas 22 menos😅 y que ya conocemos cómo va la vida nocturna en los trenes.

Mañana nos espera lo que tanto hemos soñado estos últimos días : La PLAYA🏝

Así que cama preparada, saco listo y música para dormir plácidamente hasta que nos toque la hora de bajar del tren y llegar al nuevo hostel.


Buenas noches


Javi👳🏽