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lunes, 27 de marzo de 2017

Días 50 y 51. De Hoi An a Hô Chí Minh.

¡Hola! Somos Paula y Ángela.

Después de llegar a Hô Chí Minh y pasar 24 horas en bus hemos pensado hacer esto un poco más ameno y juntar estos días. Un resumen con alguna pequeña historieta es más que suficiente.

Nos levantamos en la villa, toca recoger y no es cosa fácil, vaya despliegue de equipaje hay por toda la habitación.
Al final se nos echa el tiempo del check out encima, menos mal que el Tío Sam es amable y no nos preocupa mucho.

El tema de comprar cositas se nos ha ido un poco de manos a alguno últimamente y se nota a la hora de meter todo a la maleta.

Una vez todo organizado cogemos las bicis y nos vamos a desayunar. Sacamos dinero, compramos unos snacks y buscamos a una Mamachú de la fruta.


De camino a la villa vemos un templo que habíamos visto muchas veces desde fuera pero no nos había llamado la atención. Decidimos entrar a cotillear y ¡qué barbaridad! Es precioso, en cada pequeña pagoda está llena de cientos de detalles que nos sorprenden.
Unas fotitos por aquí y por allá y seguimos nuestro camino con la bici de Paula rota, aunque nos pilla bastante cerca.




Una vez en el hostel Sam nos pone un té y aprovechamos el tiempo haciendo cuentas, escribiendo, jugando... Para comer nos sacamos unos nuddles de bote del súper que, bueno, se dejan comer.

Y esperamos, y esperamos y nadie pasa a buscarnos. Sam llama al encargado del taxi y parece que no se han olvidado de nosotros.
Más tarde por fin aparece pero en moto. No nos cuadra mucho que vaya a llevarnos en una moto a los cinco con las mochilas. 😂
Resulta que es el hombrecillo al que le compramos los billetes, que se confundió de hotel y nos va a indicar el hotel al que nos van a buscar. Una vez allí esperamos más y más, y ya cerca de dar por hecho que no han dejado en tierra aparece el autobús.

Está lleno de gente y nos separan. Mala pata, los de atrás mueren de asco por el olor del wc. Pero los de delante tiene a un hombre que apesta al lado durmiendo en el suelo, así que también mueren de asco. Sacamos el "huelebien", un invento (un liquidito con olor a menta) que nos dieron en el primer autobús nocturno en Myanmar al que no vimos mucha utilidad y ahora usamos mucho (nos lo untamos debajo de la nariz).

Cada uno se entretiene como puede hasta la hora de dormir y cuando nos queremos dar cuenta son las 5 de la mañana y nos echan del bus.

En teoría a las 6 nos recoge el siguiente. Luego a las 7:15 y al final sale a las 8.
En esa espera conocemos a una chica española que ha viajado con nosotros en el bus, Lorena.
Además Alba y Javi se dedican a buscar wifi y acaban desorganizando el chiringuito donde nos han dejado.

Nos comemos unos Banh Mi y nos vamos en mini van a una especie de estación de autobuses. Antes de subir al siguiente preguntamos por un baño, y nos señalan un casetucho en el que hay un hombre semidesnudo planchándose el uniforme. Hacemos un teatrillo para conseguir agua en una zona donde nadie habla inglés y nos montamos al siguiente autobús.



10 horas después de vistas preciosas que casi nos hacen cambiar el viaje y bajarnos a mitad  de camino, llegamos a Hô Chí Minh.  Nos vamos a nuestro hotel, dejamos las cosas, nos duchamos y quedamos con Lorena para cenar.

Damos una vuelta por la ciudad intentando encontrar un sitio para cenar, pero los precios son bastante más caros de lo que hemos visto hasta ahora en Vietnam. Llegamos a una calle repleta de bares y restaurantes y al final nos decidimos por uno, en el que cenamos arroz con verduras, noodles, sopas Phò y rollitos de primavera. Con este calor, vamos a por unos helados y al hotel a descansar.

Buenas noches,

Paula🌵 y Án☀️.

1 comentario:

  1. Parece que en Vietnam no hay mucha puntualidad,¿no?. Por lo menos en los autobuses que contratais. ....

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